EL PAIS El presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó ayer que el Estado está obligado a contratar a empresas constructoras del exterior del país porque no existen constructoras bolivianas con capacidad para adjudicarse los proyectos gubernamentales de construcción de caminos; aspecto que fue desmentido por el presidente de la Cámara de la Construcción de Bolivia (Caboco), Jaime Ponce Ovando.
“Yo me pregunto ¿dónde están esos empresarios bolivianos? ¿Por qué no se juntan para que ellos se adjudiquen la construcción de caminos? Es un derecho de las empresas internacionales participar y no tenemos empresas bolivianas que puedan construir (…) Si no hay empresarios bolivianos que puedan organizarse, obligados, el Estado tiene que contratar a una empresa internacional”, afirmó la autoridad de gobierno durante la inspección al túnel “Falda de la Queñua” en la vía Tarija-Potosí.
El presidente de la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco), Jaime Ponce Ovando, dijo al respecto: “Hemos demostrado la capacidad suficiente al propio gobierno y la ABC, con la gestión de que las obras de gran envergadura puedan hacerse por tramos, es así que varios consorcios nacionales están trabajando en varias rutas troncales”, indicó.
Sobre el punto, Rolando Scheurupp, presidente de la Cámara Departamental de Construcción de Santa Cruz, fue más allá y dijo que eso es totalmente falso, porque las empresas nacionales han demostrado su capacidad al hacerse cargo de varias rutas importantes en el país, cumpliendo a cabalidad, además de hacerlo con la responsabilidad social que conlleva hacer un trabajo para compatriotas.
“Ese punto de vista es una desapreciación del sector, porque la empresa nacional tiene toda la capacidad logística y operativa para adjudicarse las obras en el país y lo ha demostrado; otra cosa es que haya créditos condicionados, que obligan al gobierno a contratar empresas extranjeras para determinada obra, como el caso de la carretera a Riberalta, donde sólo se podían presentar a la licitación las empresas brasileñas, contraviniendo lo que dice la propia Constitución”, explicó Scheurupp.
Mientras que Ahuber Succi, presidente de la Cámara Departamental de la Construcción de Tarija (Cadeco), corroboró lo expresado anteriormente: “Sin duda que hay capacidad en el empresariado nacional, nada más basta mirar la realidad departamental, donde las mayor parte de las carreteras que han sido concluidas las han realizado empresas departamentales y nacionales, mientras que las obras adjudicadas a empresas extrajeras –brasileñas- como la OAS o la Queiroz Galvao, no logran concluir las obras o las mismas tienen problemas”, dijo.
Succi también afirmó que los créditos condicionados del extranjero, obras financiadas por organismos internacionales, que son los que no permiten a empresarios nacionales adjudicarse directamente las obras, convirtiéndose al final en subcontratistas, porque las empresas internacionales sólo traen personal especializado, para altos cargos y contratan a empresas nacionales para que finalmente realicen la obra.
“Creo que le han informado mal al presidente para que realice dichas afirmaciones; en el caso de Tarija creo que cumplieron mejor las empresas departamentales y nacionales, pero no así las extrajeras”, reiteró, a tiempo de argumentar que cuando el Estado se presta plata, no debe permitir las condicionantes de estos organismos internacionales en desmedro del empresariado nacional.
En su visita al túnel de Falda la Queñua, el primer mandatario también identificó que las principales dificultades con las constructoras bolivianas son los precios que ofrecen y la capacidad del sector de la construcción en el país. Reconoció que sería más conveniente contratar a constructoras nacionales y así los recursos se quedan en el país.
“A veces no encontramos fácilmente a empresas bolivianas que puedan adjudicarse la construcción de caminos. Necesitamos construir caminos, no sólo de 20 o 30 kilómetros sino de 200, 300 o 500 kilómetros”, explicó Morales. En este sentido, el presidente de Caboco dijo que “eso es absolutamente falso. No podemos comparar los precios nacionales con los de las empresas internacionales”, afirmó, a tiempo de explicar que los precios de las obras están supeditados al lugar donde vayan a construir, las condiciones del suelo y otros, sin embargo, los precios que ofrecen las empresas nacionales siempre son módicos en relación al de las empresas extrajeras, afirmó.
El presidente de la Cámara Departamental de la Construcción de Santa Cruz, indicó que es imposible comparar precios de las empresas nacionales con las extranjeras, porque obviamente no hay relación; “sin embargo hay que aclarar que los empresarios nacionales tampoco sabemos cuándo el Gobierno va a incrementar salarios a los trabajadores o no, eso influye también en los precios, aunque no hay comparación con las empresas extrajeras. La adjudicación de obras está condicionada en su gran mayoría, por eso pedimos que se nacionalicen las obras, hay que dejar de pensar que lo extranjero es bueno y lo nacional es malo”, indicó.
Por su lado Succi se atrevió a indicar que la diferencia en el precio que ofertan las empresas nacionales y extrajeras puede tener una diferencia de cerca del 20%, y además cuando se adjudica una obra un empresario nacional, siente el compromiso social con la gente, por lo que su desempeño siempre es mejor. “Por el contrario, eso se puede certificar con cualquier empresa boliviana, muchas hacen de subcontratistas de las empresas extranjeras y los precios de las empresas extranjeras es mucho más alto, me atrevería a decir que en un 20% más”, indicó.